Para pensar

 Para pensar

El diputado Mamón.

Si algo le faltaba a la política argenta, era que un diputado de la Nación, en el medio de una sesión, aproveche para besar un pezón. ¡Bizarro! Podemos hablar y adjetivar muchísimo, tanto al mamón como a la situación y no hablar de su investidura. Pero al final de cuentas este honorable representante, es fiel. No creo que sea un descolgado individual de la moral de la mayoría. Es una muestra del conjunto. Pero si algo tuvo a su favor, fue la inexistencia de su premeditación en el hecho. Creía estar desconectado y aprovecho a “conectarse en la lactancia erótica” de su fijación oral que no pudo abandonar nunca. El reencuentro con su madre amante por no castrarse en una situación de angustia diría Freud. Tener que pensar y representar a muchos lo angustiaba y excitaba en simultáneo. Pobre diputado. Que suerte que poseía ya silicona recubierta de dermis. Los chupetes no vienen así hoy en día. Hay que bancarlos y son caros. Dichoso de él que posee por su trabajo los recursos para hacerlo placenteramente. Pero, repito, tiene algo a su favor. No tuvo la mala fe explícita del engaño. Ha habido otros que, abiertamente y en forma presencial convienen en el arte de la estafa y el engaño donde a la verdad la discriminan para que la mentira se haga ley y costumbre. Una vez más reafirmo, que la ausencia de nuestros representantes es la mejor presencia de los representados. ¡Qué país increíble! Bizarro. Más bizarro es aún que los amorales juzguen a los inmorales. Cuando la amoralidad juzga y critica a la inmoralidad estamos abiertamente perdidos. Esta vez han sido los necios que han destruido al hipócrita. ¿Y quién es mejor? ¿El que falla humanamente o el que juzga éticamente sus carencias morales? Ameri no es otra cosa que la parte observable de una conducta generalizada. ¿Dónde están los que lo incluyeron en las listas, los que le pidieron su voto en las sesiones? Son los mismos que hoy lo echan al cadalso porque su erección fue más fuerte que su wifi, que dicho sea de paso andaba bien. ¿Por qué no somos sinceros y aprovechamos esta barbaridad que habla de la “barbarie” que nos gobierna y marketineamos? como un spot de “Argentina, un país sexualmente amigable”. “¡Visítanos! Acá sabemos divertirnos”. “This is a congressman! Imagine yourself! Come to Argyland!”  Que desperdicio de democracia y de República. Cuanta ambigüedad y doble moral para juzgar y actuar. Indudablemente carecemos de la abundancia moral que nos enriquece y sobre abundamos de la carencia de la honestidad que nos entierra. ¡Qué país generoso en la carencia! Somos tan deficitarios que tuvimos que ver un beso tibio en un pezón y ni siquiera pudimos ver un buen sexo explícito. Hasta bizarramente lo bueno no puede ser nunca maravilloso en este país. Falencia o error fue lascivamente humano.

Alberto habla por Fernández

En términos generalizados, nos preguntamos cuál es la razón de Alberto Fernández para ser el único vocero o el principal comunicador del gobierno. Es una pregunta recurrente que la he escuchado arriba de un taxi, como también de muchos conocidos. La respuesta es simple. ¿Quién tiene más para perder y quién tiene más para construir sobre sí mismo? Sobre sí mismo es crear su impronta sin tándem y para perder, si las cosas no salen, retirarse con el menor daño moral posible. La derrota en tiempos difíciles no se delega. Delegar es perder la posibilidad de darlo todo y poder ganar, en un acostumbrado país donde proliferan los socios en las ganancias pero nunca en las pérdidas. ¿Alguien sabe más que Alberto sobre su propio plan? ¿O alguien desconoce más que Alberto si no tiene plan? Nada mejor que una crisis para construir una imagen a diario, exponiéndose él mismo. Porque nos guste o no, la economía no iba a levantar con nadie. La única esperanza que había era la “lobotimización” de los argentinos, y es un imposible porque creemos, aún, que pensando cómo lo hacemos tenemos esperanza. Nada más crudo y productivo para los argentinos que escuchar unas palabras a lo Churchill “Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas” (estaban en Guerra, claro está), pero acá preferimos, en vez de la verdad, comprar semántica de bienestar social sin esfuerzo, plenitud laboral sin sudor, seguridad sin sangre, transiciones sin lágrimas. Entonces si vamos a vender y a comprar “espejitos de colores”, que sea una venta comunicacional directa. Imaginemos, que habíamos apostado a que el cambio de país lo lleve a cabo un “empresario” que toda su vida fue “contratista del estado”. Era como pedirle a los de la Sociedad Rural que se hagan veganos. Nadie puede dar lo que no posee. Alberto necesita ampliar su poder constantemente, sobre todo porque el año que viene hay elecciones y armado de listas, pero más que todo, porque somos personalistas y buscamos “caudillos” permanentemente. Creo que nadie mejor que él “se explica a sí mismo” y sin errores, incluyendo sus equívocos. ¿Para qué dejar interlocutores que sin tener nada que perder, jamás dejarían todo para ganar? Alberto Fernández no es un improvisado de la palabra ni de las construcciones semánticas. El resultado es la persistencia de su imagen actual, pese a la situación negativa 360 del país. Todavía está en positivo y si decrece no es permanente. En cada gesto AF hay un simbolismo qué tal vez ni el mismo lo sabe. Sus detractores deberían felicitarse. Es la “infiltración” política en el núcleo duro K mejor lograda, consensuada y validada. Alberto proviene de una rama política que no es la que hoy representa. Les diría a sus detractores, que no lo pierdan de vista, porque ser inteligente y ser esencialmente opuesto a la sustancia que hoy representa, le brinda una flexibilidad grandiosa para doblarse pero sin permitir que se quiebre el sistema como muchos “conserva” desean o predicen. El presidente tiene la fortaleza, de alguna forma, de tener convicciones flexibles, sobre métodos de poder versátiles. Creo que su pragmatismo es de aplaudir aunque suele encaminarse al filo de las ideologías que no nos han hecho bien institucionalmente. Personalmente creo, que la comunicación de Alberto está perfectamente bien llevada en el campo táctico pero pésimamente pensada en el estratégico. El presidente posee, aún, la autoridad hermanada a su imagen. Y esa asociación no es poca. Lo que dice es incuestionable en términos generales, desde la autoridad, la situación coyuntural y su imagen. Todos los planetas los tiene alienados para exponerse como “emergentólogo” en un país en terapia intensiva. Pero lo que no aprecia estratégicamente es que deberá cambiar parte del discurso para el mediano plazo, porque los argentinos, aún en terapia intensiva, nos sentimos siempre atletas. De no cambiarlo, poco podrá convencer en las elecciones venideras al caudal necesario para una reelección. O la gana él o se la ganan sus opuestos, y no determino en esta oración de dónde o quiénes son sus opuestos. Pero los tiene por todos lados, enfrente y a los costados. Está tan rodeado de sus opuestos que debe hablar él mismo por él mismo y para él mismo.

“Si vas a comunicar algo malo pone en cuerpo y si te van a felicitar pone la cara”. Eso lo está manejando bastante bien, a medida que va avanzando, claro que sería mejor si no tuviera tantas contradicciones, cambios de opinión o principios tan flexibles o adaptables a las circunstancias.

por MARIANO TATO

Especialista en Marketing Político